Despejando Caminos

Hace dos semanas me despedí de la última compañía para la que había interpretado, durante los últimos cuatro años.

En realidad, hacía más de seis meses que no cumplía el turno —soy intérprete del sector sanitario, y no quería oír más sobre enfermedades ni dar malas noticias a otros pacientes—, así que, más bien, fue una formalidad.

No sentí nada.

Ellos ni respondieron mi misiva.

Así son los trabajos.

Nadie es indispensable, y he de decir que desde que les notificara de mi diagnóstico; en julio 2017, y, “Lo siento, Iris… Esperamos que te mejores pronto…”, no había vuelto a saber de ellos. Y eso que ese trabajo llegó mágicamente a mi vida.

Estaba ‘desempleada’, y haciendo pinitos en Coaching, pero sin estabilidad económica alguna, y recé al cielo por algún ingreso fijo, una tarde de estrés. Esa misma noche encontré un email en mi bandeja de entrada, de una reclutadora de personal que vio mi CV en LinkedIn.

Es igual. Todo trabajo requiere que el colaborador responda a las metas o sueños de alguien que no es sí mismo, y cuando no puedes, pues, simplemente, ese soñador o emprendedor buscará a alguien más —y lo encontrará—, para seguir su imparable camino.

Así de simple.

De hecho, ese trabajo cumplió —y yo cumplí— su periodo, hace mucho tiempo. Debí continuar mi imparable camino, yo también, con atrevimiento determinado, pero no me atreví.

Y no era apego del alma. Era miedo del culo.

¿Y si los clientes no llegan? ¿Y si no me alcanza la plata? ¿Y si…?

Todo malo.

 

Dejando ir…

Soltando, con la mano abierta, y los ojos cerrados.

Mirándome los dedos, cuando ya el hilo del globo se ha perdido hace mucho en el firmamento.

 

¿Y ahora qué? ¿Me dedico a esperar la muerte?

No me basta para colmar todas las horas que paso despierta en el día, independientemente de la intensidad del dolor que tenga.

Eso sí, no interpreto (ni traduzco) más.

Ni lingüística, ni personalmente.

No tengo ya la ‘disposición de’ nada que me quebrante el deseo —lo cual, supongo yo, es una irreverencia que puedo permitirme ahora—, pues yo deseaba dedicarme al mundo holístico con el Coaching, y otras ofertas (viajes de aprendizaje, talleres, etc.), desde hacía años.

Pero, ¿Todavía soy Coach?

Enfermarme me ha hecho sentir algo así como ‘full of crap’; me pongo en los pies de otros, me veo, y pienso que dirán, “¿Y ésta qué habla? Si no sabe ni estar bien ella…”. Y hace meses que no me ofrezco a ayudar.

Sé que no soy quien era… Y tal vez nunca lo fui —Dios no permite que se pierda lo auténtico, porque le sirve a su propósito, y lo necesita para avanzar su plan—.

Soy mejor.

Más entera —a pesar de haber perdido cuanto se lleva el cáncer—, más abierta y receptiva.

Más, ¡y mejor!, Coach de Vida, porque ahora sé cuánto me importa y valoro mi vida, esta vida.

 

Coaching de Vida

La enorme diferencia entre el Coach y un psicólogo es que el Coach la sudó… Mientras que el académico simplemente la leyó en los libros —y esto me consta (no es una crítica), porque soy ambas cosas—.

El Coaching requiere que quien se certifica pase por todo el proceso de aquello que está aprendiendo. En otras palabras, quien le entrena se lo aplica, primero, luego el aspirante lo practica con otros aspirantes —aplicando lo aprendido, y volviendo a pasar por ello (mientras los otros practican con él)—, y, después de haber incorporado en sí mismo toda la experiencia, es que viene la certificación.

Por eso, el Coach comprende eso que sabe.

Me falta mucho, pero sigo formando parte de la rueda de la vida en la que estamos todos, y puedo hacer mi parte, sirviéndole a quien venga engranado justo a mi lado…

Para citar a quienes fueran mis entrenadores, “Siempre servimos de Coach al que está solo un pasito atrás. No es que le llevamos millas de delantera, porque nos toca ayudar en ello que aún debemos practicar”.

Para eso estoy lista, y dispuesta.

No sé cuánto camino falte, o cuánto tiempo me quede para recorrerlo, pero sé que hoy aquí estoy.

Y estoy andando.

 

 

Y desde siempre en mi Bucket List…

Intervenir por lo bueno (meter ‘el dedo’ para hacerle espacio).

Nunca he llevado ‘la voz cantante’ de nada; a mí casi que me duele hablar. Pero tuve un jefe que, cuando se levantó un grupo en ola de cambio, me dijo; “I know you’re the quiet leader here” (Yo sé que el líder silencioso aquí eres tú).

Era verdad, y nunca me importó quién se llevara el crédito. Se logró lo que buscaba, y eso me basta.

 

Servirle de Coach a quien tiene sueños o metas.

Admito que deseo ayudar al que quiere lograr lo que no ha tenido, más que serle acompañamiento a aquel que necesita salir del hueco y echar a andar…

Pero sé que, al haber estado en un hueco tantas veces, estos son los clientes que más me han buscado siempre, y todavía lo harán. ¿Por qué? Porque La Vida es un espejo, y atraemos en la misma frecuencia en la cual vibramos, y, si en algo tengo experticia es en ‘salir del hueco’.

Eso sí, nunca el mismo.

Salgo, avanzo, caigo. Y de nuevo.

Ya eso es vivir.

 

Compartir lo que me ha servido

Y solo me ha servido aquello que me regaló sonrisas, porque NO se crece ‘a palos’.

NO vinimos a sufrir, vigilados y puestos a prueba por un Dios castigador.

NO somos ‘culpables pecadores’ de NADA.

Somos imperfectos humanos, y así fuimos creados. POTENCIAL INFINITO, en un producto inconcluso.

Vinimos a realizar dicho potencial, y nadie —especialmente DIOS— espera que dancemos hasta la meta, con gracia divina.

Haremos monerías, morisquetas, y nos estrellaremos raspándonos hasta la lengua. Eso es vivir, y vale más que podamos ser felices en el proceso.

La era de la victimización y el sacrificio, con todo su oscurantismo, se acabó. Y yo estoy decidida a ‘meter el dedo’, o usarlo, para encender La Luz.

 

Abrir mi propio Centro de Prácticas Holísticas

Prácticas saludables y amorosas de ser y crecer; con talleres, actividades, coaching y más.

 

Hacer y ofrecer viajes de enriquecimiento

Talleres, turismo gastronómico, aromaterapia…

 

Y certificarme en el Método  Feldenkrais.

Y aprender sobre Ángeles, Cristales, Fotografía, y Ho’oponopono.

Y comenzar un Círculo de Amor, Sanación y Crecimiento.

Y establecer una fundación para darle el empujoncito a quien solo le falta un poquito…

 

Proyectos que entusiasman Mi Alma, y le dan propósito a mi vida.

Y yo sigo.

#YoPuedo

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8 Comments

  1. Anna Marissa Altieri P. 22 febrero, 2018 at 8:13 am

    Prima querida: no sabes cuánto disfruto leerte y haciéndolo, casi que por inercia, te imagino hablando lo que escribes y solo sonrío. Mejor no has podido explicar el Coaching entre otras cosas. Para mí, el haber conocido este “Coaching World” ha sido extremadamente gratificante y es precisamente por eso qué dices tú: YA YO ESTUVE AHÍ. NADIE ME HECHA CUENTO DE LO QUE SE SIENTE, pero sobretodo, nadie puede decirme que no se puede salir adelante después de las tormentas. De hecho, nadie me puede decir, que nuestra historia personal no puede ser luz para otros. Podemos llegar a hacer focos de más de 1,000,000 de Watts para muchas personas.
    Me alegro que sigas enfocada en hacer lo que te apasione. Te quiero mucho y tengo mi visita pendiente a ti y a la gran tía Iris.

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    1. Irisel Marquinez 22 febrero, 2018 at 2:17 pm

      Sí Anna, nadie te echa cuentos cuando vienes ‘espelanchado’ del barranco, ¿verdad?
      Y ciertamente, podemos dar luz, todos. Tenemos que encendernos, todos, si queremos lograr ver por dónde vamos y avanzar. En eso estamos, y sigamos, vieja.
      Un abrazote, y, sí, estamos esperando esa visita…

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  2. Mahogany 21 febrero, 2018 at 10:57 pm

    Hola Iris, he estado siguiendo tu blog y te he dejado mensajes por Whatsapp pero no sé si los has recibido. Te mando mis mejores vibras en esta etapa que llevas con tanta entereza y valor. Gracias por todo el apoyo que le diste a EF y a todos los tesoros que cuidaste y trajiste sanos y salvos de sus viajes. Gracias por todo el cariño y lecciones que le diste a nuestros chicos. Gracias por tu presencia y tu sonrisa en cada uno de nuestros encuentros. Y gracias por tus posts en este blog, por seguir dando a pesar de todo. Te mando un abrazo hasta David. Saludos, Mahogany

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    1. Irisel Marquinez 22 febrero, 2018 at 2:12 pm

      Hola Maho, mil gracias por tus palabras. La verdad no he recibido tus mensajes, pero sí tus saludos, a través de Maricel. Disfruté de esos chicos (aunque ellos mucho menos a mí), y fue una etapa que valoro mucho, y agradezco a EF, porque sé haber crecido con todo ello.
      Gracias a ti, y gracias por leerme y comentar. Abrazos y éxito siempre.

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  3. Cynthia 20 febrero, 2018 at 7:48 pm

    Me encanto esto post
    Me encanta como vez la vida y como te expresas un abrazo

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    1. Irisel Marquinez 21 febrero, 2018 at 11:46 am

      Gracias Cynthia, por leerme y comentar. Estoy aprendiendo a ver la vida, y creciendo con todo esto, y me encanta recibir palabras y aliento de tanta gente.

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  4. Lelyn 20 febrero, 2018 at 5:24 pm

    Gracias sobrinita bella. Eres grande y te manejas en lo profundo. Gracias por permitirnos encontrarte y aprender. TQM

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    1. Irisel Marquinez 20 febrero, 2018 at 6:07 pm

      Gracias tía, por apoyarme y manifestarte en mi vida. Eso es fluir de la energía, y hace bien. Besitos.

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